Prosas

Gracias Brasil por el 7 a 1.

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Los salvadoreños y las salvadoreñas sabemos bien que es llorar por el fútbol. Y lo sabemos porque  durante 32 años hemos recordado con dolor el 15 de junio y la Copa Mundial España 82. En esa ocasión nos enfrentábamos a un equipo que en mundiales pasados se había erguido como una máquina de hacer goles con un jugador legendario llamado Puscas o algo así.  Nuestro equipo, como casi todas nuestros logros deportivos, había clasificado de  carambola al torneo  y aunque de esa generación salió el más grande jugador de nuestro país,  Jorge  Mágico González, llegábamos con muchas limitaciones. Yo vi el partido por TV Canal 4 con narración de Mauricio Saade Torres.  Al final del primer tiempo perdíamos 3 a 0.  Al 65  cuando ya perdíamos 5 a   0 , anotamos el  que es hasta ahora nuestro único gol en un mundial… y nos anotaron 7 más.

Desde entonces los salvadoreños hemos pensado que somos los peores en jugar a al balompié. Superados por todos los demás de Concacaf (México, USA, Costa Rica, Jamaica, Honduras, etc.) hemos ido durante 32 años evitando el tema  con los niños, riéndonos de nosotros mismos como único mecanismo de defensa, esperando otra goleada.

Al verlos perder a ustedes, la sonrisa  y la esperanza ha vuelto. No, no nos estamos burlando pero su goleada y su debacle nos han enseñado mucho a los guanacos. Aquí una pequeña lista de reflexiones.

1-      La grandeza de Brasil. Igual que nuestra Selecta 82, ustedes jugaron hasta el último minuto de cara  al problema. Igual que nosotros  celebraron, con diferencias de intensidad, el único gol cuando ambas causas estaban perdidas.

2-      Nuestras distancias. Ustedes son pentacampeones. Nosotros… guanacos. ¿Es solo de 3 goles la distancia entre las selecciones de El Salvador (el Pulgarcito de América) contra la selección de Brasil (el Gigante de Suramérica)? Es obvio que no. Pero su goleada nos demuestra que los resultados abultados solo son una posibilidad dentro del juego.

3-      La fallida esperanza de una revancha. Ustedes, amigos brasileños, querían borrar ese fatídico 2 a 1 con Uruguay en vuestra propia casa en 1950. No se pudo. Esperaron 64 años solo para que el dios del fútbol los hiciera volver a comenzar la cuenta.  Igual los salvadoreños esperamos cada mundial a ver quién nos quita el récord y no pasa nada. Lo más probable es que igual con ustedes no pase nada. Lo que querrá decir que no hay nada que hacer. Hay que seguir jugando con la alegría de ambos equipos y dejémosle las estadísticas a los cronistas deportivos.

4-      Una nueva oportunidad. En 2015 ustedes organizarán los Juegos Olímpicos.   Curiosamente en la única categoría en que ustedes no tienen preseas de campeones en e la categoría Olímpica , la oportunidad está servida para que ese niño  que el mundo vio llorar con una lata de Coca Cola en la boca en las gradas del Mineirao aplauda a sus ídolos dentro de muy poco. Con las diferencias del caso, nosotros nos hemos consolado con el equipo de fútbol playa, humildes pescadores descalzos desde siempre, que ahora son los número 4 en las tablas FIFA de la categoría. Con humildad mis queridos brasileños, con humildad.

5-      El fantasma de los amaños. Si ustedes sospechas que alguno de sus jugadores hizo trampa o vendió el partido no duden en sacarlo de toda competencia. El portero de nuestra selección apodado el Mudo Montes es  ahora el ícono de la maldad y la traición en El Salvador. Si alguno de ustedes se corrompió… rómpanle la vida.

6- Pensemos que fue un accidente. Ni El Salvador merecía 10 goles ni ustedes 7. Eso fue irse en un barranco. Un descuido mayúsculo. Lo demuestra que nunca más se ha repetido tal acción. Y no se repetirá con ustedes. Hungría no ganó nada perdió sus dos siguientes partidos y si Dios es grande lo mismo le pasará a Alemania. Como dice Joaquín Sabina : Goliat era un patán, David era un gigante.

7- Lo nuestro fue en la fase de grupos. Lo vuestro en Semifinales. ¿Qué más da? Como decimos en la guanasia” Hágale huevo compadre”…

 

Y por último, una vez más gracias, pues vuestra quijotesca hazaña nos ha demostrado  que en el balompié no hay nada escrito y que hasta los  grandes caen.  Igual que a ustedes el fútbol nos apasiona. Una cachimbeada no nos va a quitar la alegría. Ánimos mis brasileños y que siga el fútbol.

 

¿El universo conspira?

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Pura lascivia

y a quién corresponda

No el universo ni conspira,

ni transpira,

ni respira ni a tu favor,

ni al de nadie.

De hecho nada pasa si uno mismo no le da dinámica a las cosas. Para entender esto hay que partir de varios conceptos simbólicos que están entrelazados y relacionados con esta frase de Paulho Cohelo y de otros autores.

La búsqueda de los símbolos.

Hoy está muy de moda la filosofía chata de Paulo Coelho. Atractiva por simple, accesible por llana, universal por boba. Es una filosofía como la de Ricardo Arjona en sus canciones a las  que todo el mundo puede entender pero que no pasa de la cotidianidad. Es muy corriente que muchas personas se sientan identificadas por las cantarinas frases del Señor Coelho, pero el problema o lo malo de este filósofo del tercer mundo es que no trasciende a pensamientos más elaborados, sus frases, citas y libros son verdades universales pero sin profundidad humana y por lo tanto sin mucho forzarlas esas frases y citas pueden ser aplicadas a cuánta situación humana se nos ocurra.

Símbolos

Hay que definir que es un símbolo en el sentido en el que lo toma los filósofos enanos, los pseudo aprendices de brujos, los supuestos iniciados, las mujercitas cabeza hueca que se creen aprendices de bruja, los magos de a dos por cinco, sibilas de figurín, etc. Para todos estos pobres ingenuos (todos lo somos alguna vez en la vida) un símbolo es un hecho de la realidad que tiene un referente en la imaginación y la conducta de quien lo ve y para quién se convierte en un punto de inicio de un proceso o parte de un proceso, generalmente en relación con otras personas, amigos, novios, maridos, amantes, etc.

Esta teoría que tiene su origen en Jung y sus simbolismos psicológicos, también es reforzada por autores como Phill  Cossineau en sus obras sobre las sincronizaciones que es una reinterpretación de los temas de Jung. Básicamente es lo que acabo de explicar “relacionar un hecho aislado con una búsqueda interior e interpretar ese hecho, palabra, encuentro, libro, canción, lo que fuera como una respuesta a esa búsqueda”.

En las partes introductorias del libro de Phil Cossineau en su libro Momentos del Alma, Robert A. Johnson lo explica bien:

“Para Jung, una de las formas más fascinantes, pero confusas, en que el individuo puede encontrar significado es por una experiencia de sincronismo. Para él, el fenómeno de la” coincidencia significativa” era una pieza faltante  en el rompecabezas de la psique. Al final de su vida estaba convencido de que el sincronismo era una experiencia potencialmente poderosa que debería ser tomada tan en serio como los sueños, los mensajes del subconsciente y como un ejemplo de ”individualización”  del desdoblamiento de la vida única de cada alma.”

Pero todo esto desafortunadamente se queda en el campo de la poesía y de la mística. Fue el eterno dilema, problema y diferencia de fondo entre Freud y Jung, para el primero eran meros atisbos de unas formas de conocimiento místico pre científico, para el segundo toda la base de su teoría.  Freud se quedaba con los efectos de la personalidad rastreables (ello , yo,  súper yo)  a través de conductas sociales y personales, evitando cualquier inclinación a tomar sueños, intuiciones y creencias como base de ninguna teoría. Jung por el contrario se desgastaba en casi proponer un método para cada una de las personas de acuerdo a sus sincronizaciones o símbolos.

En su libro el Mundo de Sofía, Gardeer explica que esas sincronizaciones con las que nos sentirnos muy identificados como escuchar  una canción y de pronto conocer a alguien que también se identifica con ella, no son más que bromas del subconsciente:

“–También otras curiosidades cotidianas pueden explicarse mediante la teoría de Freud sobre el subconsciente. Si de repente recibo una llamada de un amigo al que no he visto en muchos años, y yo mismo acabo de estar buscando su teléfono…

–Me dan escalofríos.

–La explicación puede ser, por ejemplo, que los dos oímos una vieja melodía en la radio, una melodía que oímos la última vez que estuvimos juntos. Lo que pasa es que no se es consciente de esta conexión oculta.”

(Gaarder, J. El Mundo de Sofía. Pág. 481. Editorial Patria. Madrid. 2004)

Para terminar esta parte en El Túnel, esa novela del asesino confeso de María Iribarné, lo que sucede es que Juan Palo Castell cree haber encontrado a alguien que comparte sus símbolos, sin embargo solo es una pobre mujer más atrapada por sus deseos carnales y atraída por la personalidad artística de Castell, lo demás son solo telarañas en la mente (como en la vieja canción de Daniel Rucks) que solo viven en la febril imaginación  del pintor asesino.

¿Entonces no hay símbolos para la vida?

Sí los hay pero no son para cada individuo. Son aceptaciones colectivas cargadas de identificación y significación profunda a raíz de un hecho trascendente, de una creencia o de un culto en particular. Alrededor de los símbolos giran las religiones, los partidos políticos, las aficiones al Barca o al Real Madrid, los gustos por tal o cual cantante, etc.

Estos símbolos no admiten discusión, al pertenecer a un grupo los aceptamos y listo o nos vemos obligados a abandonar dicho grupo o bien a que se nos expulse.

Así son símbolos cargados de enorme  fuerza identificativa: la svastica, la cruz, la media luna, los himnos nacionales, las calaveras y los diablitos, el che Guevara, Monseñor Romero, la hoz y el martillo, Don

Quijote y Sancho, el yin y el yan, la estrella de David y la lista sigue.

Cuando un objeto, hecho o fenómeno se vuelve un símbolo personal, de pareja, familia o grupo reducido puede llegar a serlo universalmente. Pero mientras se mantenga en la percepción de pocos seguirá siendo una sincronía y por lo tanto de relativo valor y seguramente de corta duración en el tiempo.

Un ejemplo de un universo  que conspiró… en contra

Románticamente ella se hacía llamar Brida… y por supuesto a él le llamaba Mago. Finalmente ella fue “abrida”  pero por otro señor y el   mago quedó en ma….  El hecho es que esta licenciosa descaradita utilizaba símbolos de  Coelho para enamorar también al otro individuo. En sus correos escribía indistintamente usando cosas de Coelho para el uno y para el otro, como: “construyamos ese mundo que deseamos, pues el universo entero conspira a favor de nosotros para que lo logremos…lo creo y lo siento así.”…
Mientras con el otro se identificaba como: Tu  Brida.

El Universo Conspiró como en Whatever Works del respetado Goody Allen, pero quién sabe en favor de quién. Desafortunadamente el universo se descompuso la pobre reputación de la tal Abrida quedó mal y sigue barriendo algunos pasillos todo por andar tratando de encontrar símbolos donde solo hay… estupidez y lascivia. Sirvan estos ejemplos para hacer notar lo dúctil que es la palabra de Coelho que bien puede servir para un roto que para un remendado.  Solo basta comprarse unos libritos de él o bajarlos de internet subrayar las partes poéticas  y endozarlos a lo que uno quiera. Así de fácil.

El resultado creo que no hay universos que conspiren solo brujitas tontas que utilizan al bueno de don Paulo como tema para sus bajezas sexuales, inmoralidades e infidelidades. Pobre Don Paulo, mire usted para lo que usan sus citas para usarlas con dos maridos: a uno con Brida y al otro con El Alquimista. Hasta para eso da Don Paulo Cohelo, tan ruda y dura es esa correa.

No,  no hay tales sincronías, simbolos, ni señales personales todo es una visión conveniente de lo que querramos destacar a nuestro favor revistiéndolo de valore místicos y trascendentes. Y si los hubiera seguramente no estarían contenidos citas de libros best seller como los de Coelho sino en auténticos libros de verdadero valor trascedental…

Perdón señor universo por  inmiscuirlo en tan bajos propósitos.

PARA SABER MAS: http://cocaina.redliberal.com/001968.html
Un excelente artículo siempre referido a eso de las conspiraciones universales.

La casa de Asterión

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<“>Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que ho hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, cro, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madra; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprndiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distacciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suel, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensantgriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor, Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redeentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

Jorge Luis Borges

Para comenzar el año…

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Un año que se acaba, es siempre una  etapa que finaliza. No trate de que vuelva, por que no va a suceder. Recuerde que lo que no evluciona está condenado a fosilizarse, que es la peor manera de desaparecer, siendo siempre  lo mismo. Un buen consejo es dejar que el agua pase sabiendo que nunca volveremos a estar en la misma agua aunque que creamos que es el mismo río. O como dijo don Antonio Machado: Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar… Y para corolario nada mejor que la lectura, siempre edificante, de un excelente e ilustrante escrito de Paulo Cohelo.

LAS ETAPAS

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?

Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.

No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.

No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.

Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero …. cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

King Flip, Daniela Augspurg, Alvaro Torres, Rafael Alfaro, Roberto Salamanca, Oscar Alejandro, Ligia Morales

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Unas palabras para lo más granado de la música salvadoreña.

Antes que nada hay que decir que es un verdadero sueño intentar ser un cantante famoso en El Salvador. Por el simple hecho que en este país no hay industria del disco, todo lo contrario hay piratería, por eso, lo que se debe buscar es triunfar en los lugares donde los sellos disqueros logran altos volúmenes de venta. Pero en fin aquí un pequeño comentario sobre lo más reciente de nuestro arte musical.

King Flip

Hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor. (Tango Camabalache de Enrique Santos Dicepolo

King Flip quizás no sea el mejor cantante de El Salvador pero es un fenómeno de eso que ahora llaman “comunicación viral”, “comunicación adyacente” y todas esas cosas, un auténtico estuche de monerías sacado de la interet. Mal por su calidad, bien por el manejo de medios. Narizón “aindiado” cual Aniceto Porsisoca, desentonado y descuadrado, el hecho que es que el tal King Flip por el momento es toda una celebredidad… sin calidad

Daniella Augspurg

Ella era una chica plástica de esas que veo por ahí de esas que cuando se agitan sudan Chanel number 3 Chica Plástica Rubén Blades

Para una cantante nacional, compadre hablado aparte, estar en TV AZTECA, México en las condiciones que sea es un hecho que hay que defender con la cutícula. Daniela obviamente no sebía eso y ha desperdiciado la oportunidad de hacerse de un lugar en los mercados internacionalse. Ya lo dice el dicho la culpa no es del indio sino del que lo hace compadre…

Alvaro Torres

No me creas si de fe yo te hablé
cuando veas que mi vida es para todos
entonces creeme. Alabanza Popular

Ahora resulta que Alvaro Torres nos canta alabanzas después de haber sido uno de los pornófonos más sonados (Estoy entrando en tu cuerpo y tu vientre como el fuego…) Bueno todos tenemos derecho a cambiar como dice Torres. Por estas canciocitas – alabanzas que ojalá las ganancias sean para el engrandecimiento de alguna obra cristiana-, ahora Torres está nominado al Gramy en esa categoría aberrante y absurda llamada Música de Mensaje. Lo que sí es ingrato es que no le dedique ni en las entrevistas ni en las canciones una sola línea a su medio hermano Miguel con quien sufrió el accidente que lo motivo a su “conversión” , no hay que ser Alvaro, en fin todas las religiones giran alrededor de una alcancía.

Rafael Alfaro, Roberto Salamanca, Oscar Alejandro

Si como afirma el griego en el Cratilo el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’. …Borges

Brillantes. Me encantaría ver a estos tres en grandes escenarios internacionales. Sin hacer más culto a la personalidad de Rafa que ya se la hace él solo en el Facebook, muy buen trabajo, no me importa que seas de SACIN. (Eso en árabe quiere decir asesino). Un abrazo a Roberto y muchos aprecios a Oscar… todo el Nilo en la palabra Nilo.

Ligia Morales
¿Quiénes gritaron de alegría cunado nació el color azul? P. Neruda

Ligia Morales, lucha con un sombrero azul que nació como canto de la izquierda. Como en muchos casos de música nacional la versión es más famosa que la original. Cuando se le ha preguntado sobre esta canción, raras veces confiesa que es una canción de los Guraguao, y a la que le han mutilado partes muy denunciantes. Se ofusca, se enfada y básica como es ella en erudición y temas musicales dice cualquier cosa y menciona al dueño de la agrupación.Ay Ligia Morales hay cosas que no admiten explicación y cantar el sombrero azul es ponerse el sombrero de las luchas libertarias de este pueblo, aunque le cambien la letra…

Ahh mi pueblo.

El oficio de escribir publicidad

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Aquí les dejo unos versos del maestro Miguel Angel Furones, lo leí en una revista de publicidad que venía de España, y que se llamaba Campaña. Lo he guardado en un fotocopia orinada por el tiempo. Son unos copies que describen bien este trabajo de escribir  publicidad.  La informacuón del autor la tomé del diario en línea “El Librepensador”, con una nota de Lorena Fernández Lains.(http://www.ellibrepensador.com/2008/11/14/las-reglas-del-juego-de-miguel-angel-furones/)

Miguel Ángel Furones no fue escritor y no estudió filología aunque su profesión lo obligó a ser alguien célebre en el manejo de la palabra.
Este hombre fue presidente de la Agencia Publicitaria Vitruvio Leo Burnett a lo largo de los años 70.
Su función laboral: redactor publicitario (o “Copy”).

Os presento un poema que hizo describiendo su rutina diaria.
No tiene desperdicio.

LAS REGLAS DEL JUEGO

El titular es reclamo.
El slogan reclama.
El titular quiere que vengas.
El slogan que no te vayas.

El titular detiene.
El slogan retiene.
Es un baile.
Una danza.
Una historia de amor.

El titular destaca.
El slogan ataca.
El titular admira.
El slogan te mira.
Y en el medio
el remedio.
El texto pretexto.
La coartada animada.
El discurso recurso.

Ese es el juego.
Cogerte por fuerte.
Sujetarte por arte.
Cada uno en su estilo.

Inteligentes o inteligibles.
Juguetones.
Traviesos o aviesos.
Transgresores.

Lo que cuenta es la Cuenta.
El ser es vender.
Conviene recordarlo.
Conviene olvidarlo.

Ese es el drama
del redactor.
Corazón con neuronas.
Corazón con razón.

Toda una vida escribiendo
sin ser jamás escritor.
Todo un silencio escuchando
detrás del televisor.

Cada anuncio un pronuncio.
Un grito de auxilio
al consumidor.
Cada anuncio un renuncio.
Algo que calla
el rotulador.

Lo que cuenta es el ritmo.
La comba.
La flauta de Hamelin.

Lo que cuenta es la forma.
El decir del decir.
(Diecinueve encontró Cyrano en
una sola nariz).

Lo que cuenta es cogerte.
Por fuerte.
Sujetarte.
Por arte.

Pues si llegaste
hasta esto,
hice un texto.

Si te cansaste,
si te aburrí,
no hay textura.
Ni color.
Ni tan siquiera
buena pluma
de redactor.

MI INFANCIA NO SON RECUERDOS NI DE UN PATIO NI DE SEVILLA

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Perdone usted Don Antonio Machado  , por haberle contextualizado su retrato, pero  yo también tengo uno…

(Para los que no saben, lo que está en versalitas es el poema original “Retrato”   de Antonio Machado, lo que va en negritas son mis textos)

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

Mi infancia son recuerdos de un barrio pobre,

un barrio de edificios multifamiliares a la orilla de un río sucio, el Acelhuate.

Realmente no había muchos limoneros a la orilla del Acelhuate, solo unos palos de capulín.

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

y mi historia, algunos hechos que recordar no quiero.

Mi juventud el delirio de la revolución

y mi vocación por el teatro, cosas que olvidar no puedo

Ni un seductor Mañara, ni Bradomín he sido

—conocen mi torpe aliño indumentario—,

para recibir la flecha que me asignó Cupido,

y amé cuanto ellas puedan tener, hospitalario.

Un seductor a medias, un santurrón a veces.

Creo que aliño nunca tuve, se viste uno con lo que hay, ropita usada, vieja y fea; playeras con publicidad, pantalones rotos, zapatos remendados mil veces…

Y flechas de cupido, me han herido demasiado,

no he encontrado  nada de hospitalario en ellas

Y al cabo, nada os debo; debéis me cuanto he escrito.

Bueno a mi sí me pagan por escribir los copies, no mucho pero pagan. Y aunque yo sí les debo algo ni modo, la panza es primero dijo Rius, y ya  les pagaré cuando el rábano llegue fresco a la mesa de mis hijos. Por el momento sigan poniéndome intereses que me gusta ser interesante.

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Bueno yo a veces no puedo hacer eso,

en El Salvador a veces no hay trabajo,

ni dinero, ni traje ni mansión (tristes casas de cartón),

ni pan que alimente, ni lecho donde yacer.

Aquí se vive a la brava.  Y “yago” es ese que traiciona a Otelo y nunca me gustó esa palabra.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

En mi sangre hay gotas de sangre, punto. Medio español, medio indígena, yo soy guanaco sí señor.

Y en mi memoria hay ríos de sangre

Y mi verso no brota de ningún sereno manantial

más bien de un río desbocado, quebrada que se sale cada invierno.

Inundación y Bajo Lempa.

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Ni tengo doctrina, ni soy hombre al uso de nadie, ¡Dios me ampare!

Ni soy en el buen sentido bueno, ni en el mal sentido, malo.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética

corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;

Igual pero yo me quedo con René Rodas y con Roque Dalton

mas no amo los afeites de la actual cosmética,

ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Revira contra. Cruz, cruz, botellita de jerez.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos

y el coro de los grillos que cantan a la luna,

y a distinguir me paro las voces de los ecos,

y escucho solamente, entre las voces, una.

Me quedo con Serrat, Sabina, Blades, Cabral y Calamaro.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera

mi verso, como deja el capitán su espada:

famosa por la mano viril que la blandiera,

no por el docto oficio del forjador preciada.

Yo soy un clásico romántico y misántropo.

¿Versos? No tengo muchos que dejar,

acaso unos cuantos copies y titulares de prensa.

Uno que otro cuento mal acabado y la humilde caja de lustre.

¿Espadas? No. Me basta con el filo de mi lengua.

Converso con el hombre que siempre va conmigo

—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;

mi soliloquio es plática con ese buen amigo

que me enseñó el secreto de la filantropía.

Esto me recuerda al General Martínez que decía que el hombre se sonríe solo por que habla con Dios…¡Maldita marihuana¡ Yo también soliloqueo pero eso de hablar con Dios un día, mejor no, no vaya a ser que se ofenda. Y yo prefiero la misantropía a la filantropía.

Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Bueno para eso espero que falte mucho, y creo que me pondrán mi viejo saco azul el mismo desde hace más de quince años. No creo que vaya desnudo (a menos que me ahogue en la Playa  el Obispo). No lo permitirían.

Ligero de equipaje he andado toda la vida. ¿Qué equipaje llevamos los desarriagados sino un montón de poemas que caben en la memoria?