La ilusión y la esperanza de un nuevo año

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Al igual que cada día, a buenas cinco, seis o siete de la mañana nos despertamos con toda la ilusión de un nuevo día, pensando en todas las tareas que se deben realizar cotidianamente. Lo mismo sucede cada nuevo año, iniciamos el nuevo período con grades ilusiones, con grandes planes, que no se cumplan, no es esa la cuestión, el punto es que nacen nuevas ilusiones al iniciar el año.

Se trata de ilusiones que son tan importantes para la vida como lo es la misma realidad; la ilusión, entendida no como un espejismo, fantasmagoría o quimera, la entendemos como un deseo de hacer algo positivo, como sinónimo de esperanza; toda ilusión es una esperanza decía la letra de una canción de los años Setenta. Siendo fríos, la realidad y la situación de violencia e inseguridad o de carencia de perspectivas positivas en la economía de El Salvador, no cambian  de un día para otro ni tampoco de un año para otro; la situación está bien definida: presencia territorial de las maras ejerciendo dominio sobre personas que viven de su trabajo pero que, por ejemplo, son extorsionados casi sistemáticamente; criminalidad a la orden del día, es común que en un bus o en la calle sean asaltadas por delincuentes quienes, sin empacho, sacan su pistola y se la pone en la cabeza a un transeúnte. No se diga la ola criminal que escandaliza a propios y extraños; 6 mil 384 asesinatos en 2015, se dice fácil pero es realmente una tragedia no solo para los familiares que perdieron a un ser querido de forma violenta sino porque como país está en la cima de los ranking de violencia en el mundo.

El mal ejemplo que dan funcionarios de medio pelo que de la noche a la mañana escalan posición “social” y se convierten en “casatenientes e inversionistas” no ayuda en nada a que los salvadoreños se superen por medio del trabajo y esfuerzo honesto. La incapacidad del gobierno para guiar al país por el camino del desarrollo y el crecimiento y afrontar los problemas con eficiencia es una realidad. Sin embargo, y esto es lo que quiero recalcar en esta ocasión, la mayoría de salvadoreños, la mayoría de jóvenes, la  mayoría de niños están en otra lógica, en la de la ilusión de ser mejores, prepararse y superarse; y no se trata de un espejismo, algunos así lo podrían pensar ante la situación negativa en que se vive, como el viajante que ve un oasis en medio del desierto, no, se trata de una ilusión que requiere de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación para hacerla realidad.

Al escribir estas líneas tengo en mente a varios jóvenes, una, no vidente que sin titubeos inició su carrera universitaria, la finalizó con buenas notas y ahora trabaja en una radio; un ejemplo de tenacidad. Los primeros días de la Universidad su madre era su lazarillo, luego fue tomando confianza y poniéndole ganas al trabajo y al estudio lo que la convirtió al cabo de unos años en una profesional.

Otra joven tuvo un grave accidente, pero con mucho tesón y con el acompañamiento de su madre ingresó a la Universidad para estudiar con ahínco.; dos jóvenes más, una con problemas motrices luego de un accidente y otra no vidente, también están en la lista de estudiantes de la Universidad y no me cabe duda de que se graduarán a mediano plazo.

También tengo en mente a los jóvenes que trabajan en el día y estudian por la noche; y otro tanto,   que trabaja en la tarde y parte de la noche y estudian en la mañana; y que decir de quienes viajan por cuestiones de trabajo pero siguen estudiando sus materias y logran graduarse, algunos con muy buenas notas. Y debemos agregar a los jóvenes de las escuelas de talentos, de la Matías, quienes formaron parte del programa sabatino de jóvenes talentos; muchos de ellos provenían de hogares muy pobres, algunos en situaciones extremas, no obstante con la ilusión, primero, de graduarse de bachiller, segundo, de graduarse en la Universidad y  tercero, lograr un trabajo en la especialidad  que estudiaron. Varios de estos jóvenes han dejado de lado la “extrema” pobreza y poseen un trabajo profesional que les permitirá superarse  en corto tiempo; la gran pregunta es: ¿Cómo lo hicieron? La respuesta es una, tenían ilusiones que, con mucho trabajo, esfuerzo y la ayuda de una mano amiga, les permitió cumplir con su cometido.

Se trata de gente que a diario se levanta con la ilusión de un nuevo día, que cada año nuevo tiene la ilusión de mejorar y alcanzar sus metas.
*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com

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