NuestraPropia Identidad

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Aclarando Conceptos TVX: 693 – Nuestra Propia Identidad

Transcripción del material de TV

Armando Bukele

¡Qué este 15 de septiembre de dos mil catorce sea la fecha de la fortificación de nuestra autoestima y de nuestra independencia mental! . La independencia política y económica vendrían automáticamente después.

Los salvadoreños  somos considerados como latinoamericanos o hispanoamericanos lo cual se abrevia en los Estados Unidos como hispanos o latinos, sin embargo es importante aclarar que lo español o hispano, si bien es un factor esencial en nuestra raza no es el único, los salvadoreños debemos considerar nuestra propia identidad y comprender que somos plurales en lo cultural en lo étnico y en lo racial, en la sangre de los salvadoreños se inquietan fermentos hereditarios diversos que nos dan nuestra propia identidad. Nuestro pueblo es producto del mestizaje  básicamente español mezclado  con los pueblos originarios principalmente nahuat,  maya-pipil y lenca, pueblos de amplia cultura considerada inferior tan solo por desconocerla y por su debilidad militar y por la propaganda insidiosa negativa y el análisis de la actualidad después de 500 años de robo, abuso despojo y genocidio.  Cuando los españoles vinieron, al inicio de la conquista, aquí había grandes señoríos. El mayor era el Señorío de Cuzcatlán, redescubrir esas culturas originarias parcialmente destruidas, pero también parcialmente ocultas,  es un deber ineludible de todo gobierno. Debemos dignificar toda nuestra impronta genética y no solo una parte de ella, fuera de ella en el caso de los españoles, debemos incluir un fuerte elemento  racial árabe y judío,  producto de la presencia árabe en España de casi ocho siglos, sobre todo en el sur. El árabe español no vino como conquistador, ni gobernante, ni noble, ni político, ni hidalgo,  esos eran cargos reservados para los castellanos, el árabe vino a trabajar, a construir, todas las construcciones del tiempo de la colonia son de estilo árabe, a realizar los trabajos artesanales que los pueblos originarios  y los afroamericanos no podían hacer y que al hidalgo español no le gustaba realizar,  bueno no le gustaba trabajar además en tiempos del añil vinieron los mulatos y los negros, aquí a El Salvador, y también hubo nueva  inmigración española conjuntamente con la de otros pueblos europeos y además asiáticos, principalmente chinos y palestinos con mayor afluencia a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, nuestra salvadoreñidad nos refleja ese crisol de la mezcla de razas y costumbres, pero también nos enseña el pasado  y en alguna forma nuestro presente, ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿dónde estamos? Pero no nos dice nada de nuestro futuro de nuestra visión y de nuestras esperanzas  ¿qué queremos? ¿adónde vamos? ¿adónde deseamos ir? Debemos comprender que todos somos salvadoreños y salvadoreñas indistintamente de la mezcla racial que se posea, del color de la piel, la condición económica,  la tradición familiar,  y demás condiciones que nos  diferencian dentro de esta unidad característica que es nuestra nacionalidad, todos somos iguales ante la ley,  aunque generalmente no se cumple pero tenemos ese derecho . Muchas veces a  las víctimas se las convierte en victimarios,  pero se encuentra un justificativo: nacieron para servir, sufrir o para ser esclavos  y ahora que la esclavitud ha sido nominalmente suprimida para ser dominados, en la práctica, sigue siendo lo mismo o a veces incluso peor.  Muchos lo piensan. El Racismo sentirse superior por el color de la piel, generalmente entre más rubio y más blanco mejor. Y el clasismo, el que más tiene más vale; y la nobleza ese mito de la sangre real y los plebeyos es algo que se mantiene vigente en las mentes de los dominantes y, cosa extraña por cierto,  también en muchas mentes de los sometidos,  estos en vez de unirse se estratifican aún más clasificándose en superiores e inferiores entre ellos mismos. Esto proviene desde la colonia donde se fomentó una estratificación artificial de la sociedad lo cual no solo continuó, sino y hay que decirlo claro se agudizó con la independencia. Siendo un pueblo básicamente mestizo, tiene que considerarse orgulloso de su sangre española, sea mucha, sea regular o sea poca. Pero también con ella, con esa sangre española todos los elementos raciales que conforman la sangre española. Pero también debe sentirse orgulloso de cualquier dosis de sangre indígena o mulata  que posea, o de las mezclas con otras razas,  considerando que todas las mezclas son provechosas por la diversidad de genes y que no existen razas inferiores ni  tampoco superiores.  Si aceptamos lo blanco como superior  estaríamos renunciado a nuestro elemento indígena y estaríamos aceptando la superioridad de alguien más blanco que nosotros y que no lo merece que pensemos que es superior tampoco. Esto se llama dependencia o incluso esclavitud mental   y de nada nos serviría la independencia de España , ni siquiera el esfuerzo de José Simeón Cañas exigiendo la emancipación de los esclavos. ¡Qué este 15 de septiembre de dos mil catorce sea la fecha de la fortificación de nuestra autoestima y de nuestra independencia mental! . La independencia política y económica vendrían automáticamente después.  No podemos insistir en una independencia plena lo que nos volvería solitarios o únicos en el mundo. Hay que aclarar que tenemos experiencia en serlo, claro únicos pero en situaciones no tan aplaudibles. Pero debemos definir que independencia es al menos actuar con identidad propia, sin nacionalismos extremos pero también  sin entreguismo servil, esto viene con un cambio de mentalidad, incluso política. Se obtienen cargos públicos o deberían obtenerse para servir al pueblo no para servirse de él.  De ahí que la idea del político “vivián”  , tan común el que llega pobre y sale rico o el que llega rico y sale más rico,  tiene que desaparecer y de tajo.  Eso es un nudo gordiano y no se puede desamarrar poco a poco, se requiere un proceso de reingeniería política. El proceso si bien de golpe tiene que soportar un proceso de escalado. Quien intente desatar ese nudo gordiano tiene que prepararse, primero buscando la fórmula para aplicarlo en pequeño a nivel de laboratorio y que el resultado, si resulta eficaz en la política, se pueda demostrar  que sí se puede. Luego crecer en tamaño a nivel de planta piloto. Demostrando que también se es exitoso en un tamaño mayor  y luego viene el cambio radical a gran escala resolviendo de tajo un problema que tiene que ser resuelto totalmente. Esa sería la solución favorable para todos. Pero es necesario tener confianza en el proceso pero también tener el valor para empezar el cambio, si ese proceso no se da, el futuro de El Salvador si caso existe será desastroso para todos. Primero más desastroso para los que siempre han estado abajo, segundo para aquellos que con mediocridad subsisten a medias y finalmente para los que están arriba. Un país quebrado, con delincuencia desbordante, que no hemos llegado al final todavía, no podría tener a nadie arriba, todos estaríamos abajo, unos más que otros, no podemos seguir esperando mientras el deterioro es cada vez mayor. El lema  básico es así: ahora o nunca.  La historia reconoce parcialmente la crueldad de la conquista española pero enmudece casi totalmente cuando  intenta mencionar el despotismo y la injusticia que vino después, aún posterior a nuestra independencia patria. Por eso cuando se habla de injusticia no debemos referirnos únicamente a épocas recientes debemos hablar de quinientos años de historia. Considero que al momento es preferible que en vez de analizar el lugar de dónde venimos, que es un pasado imposible de cambiar,  pensemos mejor a dónde vamos ya que el futuro aunque parcialmente predestinado, tiene un componente  humano de cambio, ya que con nuestro libre albedrío, aunque este sea tan solo de carácter limitado, podemos influir en modificar su rumbo.  Las naciones más poderosas del mundo aumentan su poder en este mundo globalizado pero al mismo tiempo sometido, las naciones que les siguen buscan su puesto para reacomodarse lo mejor que puedan y … nuestro país, minúsculo y reducido, en lugar de tecnificarse y buscar un mejor lugar en el concierto de las naciones , se divide inexorablemente  y nos seguimos “comiendo” los unos a los otros. Nuestros valores tradicionales se han perdido hasta el punto que nuestra identidad se encuentra en crisis. Hay irrespeto a los valores, a la dignidad humana, al derecho a la vida,  a la propiedad, a la seguridad, a la tranquilidad, a la urbanidad,  a la libertad, a la decencia, a la moralidad, a la verdad. Violaciones, asesinatos, robos,  hurtos, extorsiones, amenazas, abandonos, etc., son tan comunes y han sido comunes históricamente que nadie ya se escandaliza de ver continuamente a mujeres violadas, a niños vejados y a seres descuartizados. En los círculos donde hay cultura, o donde hay educación, mejor dicho, la cultura es importada. Hemos recibido y aceptado una intromisión cultural tan exagerada  que podemos llamarla un imperialismo ideológico, mucha más fuerte que cualquier dependencia económica y que nos tiene amarrados con más fuerza que enormes cadenas de acero. Aceptamos con un malinchismo extremo que todo lo extranjero es mejor que lo nuestro  y mantenemos baja nuestra autoestima , un ejemplo reciente el Chinkungunya, se tardó en tratarse y ahora tenemos una epidemia , porque se estaba esperando,  la confirmación de un laboratorio de Atlanta Georgia, en los Estados Unidos que lo confirmara de acuerdo a los protocolos firmados . ¡Tardaron meses! Yo insistí desde el inicio cuando los primeros casos empezaron en Ayutuxtepeque, no me hicieron caso, se burlaron de mí incluso, hasta los mandos intermedios me criticaron tal vez por órdenes superiores o  tal vez por iniciativa propia. Sin embargo el tiempo me dio la razón. Las autoridades mayores peor aun en su momento,  pusieron más obstáculos, uno de los grandes insistía a en esperar el resultado de Atlanta, el otro negaba que la enfermedad tuviera un vector,  se evitó así atacar al zancudo desde el principio aprovechando atacar el mismo vector del Dengue ya que es el mismo, pero se permitió su proliferación. Hoy tenemos enormes plagas de zancudos y epidemias declaradas oficialmente de Dengue y Chikungunya.  Esto es por falta de independencia mental. Y seguimos diciendo sí a todo, y seguimos poco a poco cambiando nuestra tradición por tradiciones foráneas  y la mayoría no cambia su nacionalidad solo porque no nos quieren en otros países y esperamos las órdenes tecnológicas del imperio, siempre, aunque el imperio esté ocupado en sus propios problemas, y más grandes todavía y a nosotros no nos toma en cuenta incluso  nos margina. Hay que ser claros la Malinche nos dejó una gran herencia  que es necesario erradicar de una vez por todas. Además somos egoístas y envidiosos, no tenemos conciencia solidaria y muchas veces tratamos de apagarle la luz al contrario para brillar más nosotros. En las noches sin luna una luciérnaga parece un sol en miniatura. Nuestra carrera no debería ser la de ganar por contraste, sino la de sumar esfuerzos como una carrera de relevos. Por otro lado abundan los nacionales de mente colonial, inclinados ante la más vil servidumbre ante el extranjero poderoso. Nos sentimos colonia, muchos se sienten así, sobre todo en la derecha añorando el pasado o incluso añorando anexarnos a los Estados Unidos,  es un deseo histórico permanentemente mantenido a través de la historia y los tiempos presentes. Esto es un error. Nosotros debemos conservar  en alto nuestra autoestima y mantener incólume nuestra identidad. Por otro lado fuera de la crisis de la identidad cultural salvadoreña nos vemos inmersos además en una crisis mundial de la humanidad en su conjunto, que a pesar de los enormes progresos materiales existentes se encuentra desorientada , descontrolada,  desequilibrada,  egocéntrica y materialista engreída por su progreso que no es más que un desarrollo verticalista negativo y si a eso le agregamos la carencia tanto de valores espirituales como  morales, el fomento del vicio de obtención de las ganancias fáciles el perdón automático de todas nuestras faltas por que alguien ya pagó por nosotros , el hecho de estirar nuestra conciencia y no inmutarnos ante el dolor ajeno incluso provocándolo y el ansia desmedida de poder  tener  y tener poder,  base de la mayoría de las conciencias individuales lo que genera a su vez una conciencia colectiva débil , lo cual hace que el ser humano en lugar de amar a su prójimo, trate por todos los medios posibles de deteriorarlo  e incluso de destruirlo . La intolerancia y el odio han convertido a la tierra en el abismo del infierno haciendo que la falta de solidaridad se entronice. La hermandad desaparezca y la maldad se generalice. Nosotros esperamos  amor,  respeto, tolerancia , misericordia, libertad y afecto de los demás ¿pero podemos ofrecer eso si no ofrecemos lo mismo a los demás?   La armonía no nace de que todos pensemos igual , eso es antinatural y utópico , sino por la cordura y la tolerancia que a pesar de esa divina diversidad de doctrinas y tendencias se instituye dando la cultura alta y amplia que pone por doquier el equilibrio y por consiguiente, la paz. A pesar de eso la intransigencia y la rigidez son comunes, aunque eso nos parezca inconcebible. No existe solamente en los partidos políticos intransigencia y rigidez, sino en todos los sectores de la vida nacional incluyendo el religioso, que increíblemente en lugar de ser parte de la solución forma parte del problema . Sería ideal que todos enterráramos la codicia exagerada como la potencialización excesiva  sobre nuestros intereses personales y sectarios  y transmutáramos la envidia por la caridad, el fanatismo por la tolerancia, el egoísmo por el altruismo, el racismo por el humanismo, el individualismo por la solidaridad y trabajarnos en unidad o al menos en convergencia por el engrandecimiento de nuestra querida patria . Además no debemos olvidar nunca que todos somos salvadoreños, aunque seamos de diferentes extracciones raciales totalmente mezclados como son todas las razas del mundo, que debemos estar orgullosos de nuestra sangre y reconociendo  que las razas que conforman nuestro mestizaje  son a su vez participantes con su propio mestizaje. Renan decía que la nacionalidad, la patria nace de haber hecho en el pasado grandes cosas juntas, pero sobre todo del deseo de quererlas hacer nuevamente en el porvenir o incluso mejor. Esto es historia y destino. La patria entera está dispuesta a  ala esperanza a ser encontrada por sus hijos, hecha por ellos para sentirse propia, no basta nacer en ella hay que trabajar en ella, por  y para ella, mientras tengamos un aliento de vida. Tenemos que pensar como José Martí que decía  que el primer trabajo del ser humano era reconquistarse, tenemos que reconquistar a  nuestra patria detener su deterioro y guiarla por nobles derroteros. Ojala. Muchas gracias

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