Los milagros que Juan Pablo II no quizo hacer

Posted on

Gracias a Dios mis papás no me mandaban a la doctrina para la primera comunión los domingos por eso, gracias a Dios no me encontré ningún cura viola niños, pero de que los hay los hay. Sin embargo nadie parece acordarse de esto ahora que JPII es beato y milagrero como tampoco se acuerdan que  dejó a su suerte a Monseñor Romero cuando tuvo en sus manos librarlo de los escuadrones de la muerte, para santitos así quién quiere demonios…

Dos reflexiones una de Jorge Ramos y otra ya reciclada de un post viejo de Eduardo Galeano…  como dice Les Luthiers: antes le tenía miedo al Demoio, pero ahora me basta con temerte a ti Señor….

EL BEATO Y LOS ABUSADORES SEXUALES
Por Jorge Ramos Avalos

El Padre Marcial fundador de los Legionarios de Cristo, un cura abusador de niños y pederasta.

Abril 25, 2011 . La beatificación del fallecido papa Juan Pablo II este primero de mayo es una clara señal de que la iglesia católica no ha entendido (o ha querido ignorar) la gravedad de los abusos sexuales de sacerdotes en contra de menores de edad en todo el mundo. Beatificar a Juan Pablo II es descalificar y minimizar a las víctimas de sacerdotes pederastas durante el pasado pontificado.

La beatificación de Karol Wojtyla se dio muy rápidamente y sin una investigación a fondo; apenas seis años después de su muerte y luego que la monja francesa, Marie Simon Pierre, asegurara que se curó inexplicablemente del mal del Parkinson tras rezarle al papa anterior.

Es totalmente arbitrario atribuirle un milagro a Juan Pablo II tras su muerte y sin ninguna prueba científica que demuestre su intervención directa en la curación de la mo

El tristemente célebre Lawrence Murphy, sacerdote católico pederasta que molestó sexualmente a niños sordos a su cargo.

nja. Eso es tan absurdo como achacarle el supuesto milagro a Pelé o a ElvisPresley.

Creer en milagros y otras invenciones es una cuestión de fe. Pero lo grave es que la iglesia católica quiera convertir en beato (y luego en santo) a un hombre de carne y hueso que fue líder del Vaticano durante uno de los peores escándalos sexuales y de violación a los derechos humanos de cualquier pontificado.

No estamos hablando de una o dos víctimas. Estamos hablando de miles de víctimas en todo el mundo. Esto significa que dentro del Vaticano hubo una sistemática política que ignoró, encubrió y protegió a sacerdotes criminales y que rechazó, estigmatizó y culpó a sus víctimas sexuales, en su mayoría niños y menores de edad.

El argumento de que Karol Wojtyla no se enteró de nada es indefendible. Es imposible creer que durante su papado, de 1978 a 2005, fue ajeno a las múltiples acusaciones contra sus sacerdotes. Aquí hay varios ejemplos.

El papa Juan Pablo II tuvo como protegido al criminal Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Los abusos sexuales y violaciones cometidas por Maciel están documentados y obligaron al actual papa, Benedicto XVI, a separarlo de cualquier función oficial.

El verdadero lugar de Maciel era la cárcel. Pero Juan Pablo II lo prefirió a él que a sus víctimas y nunca, siquiera, lo reprendió.

He escuchado el argumento que la beatificación de Juan Pablo II va más allá del caso Maciel. ¿Pero por qué? ¿Acaso el papa no protegió a un criminal violador? Que Juan Pablo II haya contribuido a la caída de los regímenes comunistas en Europa del este, que buscara un acercamiento con el judaísmo y los musulmanes, y que haya viajado por casi todo el planeta no lo exonera por proteger y encubrir a abusadores sexuales de menores de edad. Si el papa no sabía de estos abusos, como sugieren muchos de sus defensores, fue entonces un líder negligente y apático que no cumplió con sus responsabilidades de vigilar y cuidar a los más débiles. Y si lo sabía fue, entonces, un cómplice de sus crímenes.

Hay tantos casos que resulta impensable que Juan Pablo II no haya sido notificado.
¿No se enteró de los 413 niños que fueron maltratados física y sexualmente en 26 escuelas y reformatorios católicos en Irlanda? (Pueden leer el reporte en http://www.childabusecommission.com)

¿Tampoco se enteró que el sacerdote norteamericano, Lawrence Murphy, había sido acusado de molestar sexualmente a unos 200 niños sordos? La investigación completa fue publicada por The New York Times. (Para verla http://nyti.ms/cz2uJ6) A pesar de eso, Murphy fue transferido de diócesis y murió muy lejos de una prisión.

La Diócesis de Los Angeles ha pagado al menos 660 millones de dólares para cerrar 508 casos de abuso sexual de sus sacerdotes. ¿Nunca supo nada de esto Juan Pablo II? Más que beato, Juan Pablo II debería ser nombrado el papa peor informado de la historia.
No es posible que todo esto haya ocurrido durante su papado y él no se haya enterado. La negligencia de su papado frente a las víctimas de abuso sexual es vergonzosa.

Solo por respeto a las miles de víctimas de abuso sexual, el actual papa Joseph Ratzinger y el Vaticano, deberían haber detenido la beatificación de Juan Pablo II.

Pero lo más grave de todo es que era responsabilidad del mismo Ratzinger –quien estuvo a cargo de la Congregación de la Doctrina de la Fe de 1981 al 2005- el investigar los casos de maltrato sexual y violaciones que llegaron al Vaticano durante el papado de Wojtyla.

Culpar a Juan Pablo II sería, entonces, reconocer su propia incompetencia y corresponsabilidad en esos crímenes. Eso no lo va a hacer Benedicto XVI. Y ahora, en cambio, beatifica a su antiguo jefe.

Este es, pues, el típico caso en que una sotana protege a la otra

Recuerdo a su Santidad Juan Pablo II con su sonrisa de actor de cine, como interpretándose a sí mismo. Lo recuerdo hablando en la explanada de  Metrocentro con un mal español y refiriéndose a Monseñor  Romero con un “cuya tumba acabo de visitar” , hecho con el que rompió el protocolo de visita. Lo recuerdo con su dedo haciendo un círculo de tiza caucasiano sobre la cabeza del Cura  Guerrillero Cardenal de Nicaragua. Lo recuerdo con charra mariachi en el Estadio Azteca de México. Lo recuerdo muerto paseando en una gran bandeja luciendo unos enormes y horribles zapatos rojos.

Ahora los medios me dicen que lo han a canonizado. Poca gente sabe que en las manos de JPII estuvo la vida de Monseñor. Les dejo un relato de Eduardo Galeano que se refiere a eso. De todas maneras entre la santificación “oficial” de Juan Pablo II y la santificación popular de San Romero de América la ventaja es obvia.

El nombre más tocado

En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Óscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el papa Juan Pablo II:
-Espere su turno.
-No se sabe
-Vuelva mañana.
Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, uno más entre todos, Romero sorprendió a Su Santidad y pudo robarle unos minutos.
Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa se lo devolvió:
-¡Yo no tengo tiempo para leer tanta cosa!
Y Romero balbuceó que miles de salvadoreños habián sido torturados y asesinados por el poder militar, entre ellos muchos católicos y cinco sacerdotes, y que ayer nomás, en vísperas de esta audiencia, el ejército había acribillado a veinticinco ante las puertas de la catedral.
El jefe de la Iglesia lo paró en seco:
-¡No exagere, señor arzobispo!
Poco más duró el encuentro.
El heredero de san Pedro exigió, mandó, ordenó:
-¡Ustedes deben entenderse con el gobierno! ¡Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad! ¡La iglesia quiere paz y armonía!
Diez meses depués, el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de San Salvador. La balá lo volteó en plena misa, cuando estaba alzando la hostia.
Desde Roma, el Sumo Pontífice condenó el crimen.
Se olvidó de condenar a los criminales.
Años después, en el parque Cuscatlán, un muro infinitamente largo recuerda a las víctimas civiles de la guerra. Son miles y miles de nombres grabados, en blanco, sobre el mármol negro. El nombre del arzobispo Romero es el único que está gastadito.
Gastadito por los dedos de la gente.

Eduardo Galeano.

Nota:  En octubre de 2005, Eduardo Galeano estuvo en El Salvador gracias a la invitación que le hizo la Universidad de El Salvador para incorporarse a la casa de estudios como Doctor Honoris Causa. Galeano tuvo la oportunidad de visitar el Parque Cuscatlán, donde  un muro recuerda los nombres de las víctimas civiles de la guerra en El Salvador. Con ocasión de rememorar el martirio de Monseñor Romero, autorizó a la revista Cultura, a publicar este relato que escribió después de haber estado frente al muro del monumento a las víctimas de la guerra, erigido a iniciativa del Comité Pro Monumento, integrado por organismos   los derechos humanos y por familiares de esas víctimas. El relato está incluido en su libro Espejos, recientemente publicado por Siglo XXI, España.

Tomado de Revista Cultura No 102, Edición dedicada a Monseñor Romero.  Dirección de Publicaciones. 2010. San Salvador

2 comentarios sobre “Los milagros que Juan Pablo II no quizo hacer

    Juan Carlos escribió:
    marzo 18, 2013 en 4:39 am

    Me gusto mucho este artículo que lo voy a publicar en mi página de Facebook. Gracias.

    Me gusta

    alex escribió:
    mayo 7, 2011 en 4:00 am

    Todo esto muy cierto carnal, me gustaria aportar cosas en tu blog es interesantisimo el tema como te contacto?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s