El Caballo de Troya

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Para Rosemary, Diana, Ana y Tatiana

Cuentan que en Troya una vez  una batalla empezó

forjando así su leyenda y que diez años paso

sitiada por la ambición de poseer la ciudad.

Al no poderla invadir los griegos fueron marchando

pero antes de irse de allí un gran regalo quedó

Mago de Oz, El Caballo de Troya

EL SIMBOLO

Quizás el principal emblema de la saga troyana-homérica es el famoso caballo.  Ese plan de guerra que se recicla minuto a minuto, hora con hora, día tras día, año con año, siglo tras siglos, golpe a golpe y verso a verso.

Aunque casi nadie ha leído a conciencia la Iliada ni  la Odisea, casi todos conocen el famoso pasaje del Caballo de Troya. Y es tan fuerte la imagen que genera que es sinónimo de astucia en los casos en que la celada funciona. El equs de Ilion es una trampa, un gambito de ajedrez, una estrategia; como un monstruo en cuyo interior se esconde la muerte y la vida, la victoria y la derrota, el futuro y pasado, el caos y el orden.

Un Caballo de Troya puede significar desde una jugada astuta, hasta un sucio recurso de descubrimiento. Desde un ardid de guerra, hasta descubrir un secreto de amores. Es el planteamiento del que quiere jugar con ventaja y del ingenuo que cae en el engaño de la manera más inocente y revela sus secretos y queda con sus vísceras al aire y sus vergüenzas ante los ojos de la ciudad que se desmorona frente a sus tristes pupilas.

Es una jugada de fútbol de laboratorio, de pizarra, de plan y libreta,  fabricada pensada hasta en sus últimos detalles. Es un pensamiento febril combinado con la cabeza más fría. Es el final de la asechanza, la ceremonia de clausura de  una guerra infinita, la dulce venganza de los más listos, de los que no creen en la caballerosidad en el campo de batalla de Aquiles y sus mirmidones.

JJ BENITES Y LOS CABALLOS DE TROYA

El periodista J.J. Benites tiene 8 libros titulados “El Caballo de Troya”, en ellos se recicla la trampa histórica pero mezclada con ideas extraterrestres y de bizarro contraste sacro. La trampa de las novelas de Benites creo que está en leer sus novelas tratando de descubrir sus trampas de redacción, más que en los contenidos mismos. Best sellers aparte los libros de Benites han acompañado a lectores de todo el mundo planteando otra versión sobre la vida de Jesucristo, como si no tuviéramos suficiente confusión con lo poco que sabemos.

LA ILIADA, LA ODISEA, LA ENEIDA Y EL CABALLO DE TROYA

El caballo de Troya era un artilugio que aparece en la Guerra de Troya. Es mencionado en la Odisea de Homero (octavo canto) y en otras fuentes, como la Eneida de Virgilio (libro II). El evento ocurre después de los acontecimientos que se cuentan en la Ilíada de Homero y antes de los relatados en la Odisea y en la Eneida, pero igualmente es referida en estas dos últimas.

La guerra de Troya ya tenía más de diez años cuando el campeón de los griegos, Aquiles, cae mortalmente herido en combate. El desaliento de los griegos es profundo. Desmoralizados, sólo esperan una señal para regresar a casa.

En una caminata Odiseo observa una paloma perseguida por un halcón. La paloma se refugia en una grieta y el halcón vuela en círculos. La paloma vigila desde su precario refugio. El halcón finge retirarse y se esconde fuera de la mirada de la paloma, quien poco a poco asoma la cabeza para cerciorarse de que el cazador desistió. Después de largo rato, confiada emprende el regreso al nido. El halcón sale del escondite y culmina la cacería. Odiseo entiende y nace la estratagema del caballo de Troya.

Bajo las instrucciones de Odiseo, el caballo fue construido por Epeo el feocio, el mejor carpintero del campamento. Tenía una escotilla escondida en el flanco derecho y en el izquierdo tenía grabada la frase: «Con la agradecida esperanza de un retorno seguro a sus casas después de una ausencia de nueve años, los griegos dedican esta ofrenda a Atenea».

Los troyanos, grandes creyentes en los dioses, cayeron en el engaño. Lo aceptaron para ofrendarlo a los dioses, ignorando que era un ardid de los griegos para traspasar sus murallas. Dentro del caballo se escondía un selecto grupo de soldados. El caballo era de tal tamaño que los troyanos tuvieron que derribar parte de los muros de su ciudad. Una vez introducido el caballo en Troya, los soldados ocultos en él abrieron las puertas de la ciudad, tras lo cual la fuerza invasora entró y la destruyó.

Este episodio no es narrado en la Ilíada, el poema atribuido a Homero, que relata parte de la Guerra de Troya. Se hace alusión a él en la Odisea, en la que Homero cuenta las aventuras del héroe griego Odiseo en su regreso a su patria, Ítaca. También es aludido por Virgilio en la Eneida. Es en la Pequeña Iliada y en Iliupersis en donde se narra la creación del caballo de madera y su posterior uso para engañar a los troyanos y la toma de la ciudad por parte del ejército griego.

EL POEMA EN LA ODISEA

—¡Demódoco! Yo te alabo más que a otro mortal cualquiera, pues deben de haberte enseñado la Musa, hija de Zeus, o el mismo Apolo, a juzgar por lo primorosamente que cantas el azar de los aqueos y todo lo que llevaron a cabo, padecieron y soportaron como si tú en persona lo hubieras visto o se lo hubieses oído referir a alguno de ellos. Mas, ea, pasa a otro asunto y canta como estaba dispuesto el caballo de madera construido por Epeo con la ayuda de Atenea; máquina engañosa que el divinal Odiseo llevó a la acrópolis, después de llenarla con los guerreros que arruinaron a Troya. Si esto lo cuentas como se debe, yo diré a todos los hombres que una deidad benévola te concedió el divino canto.

Así habló y el aedo, movido por divinal impulso, entonó un canto cuyo comienzo era que los argivos diéronse a la mar en sus naves de muchos bancos, después de haber incendiado el campamento, mientras algunos ya se hallaban con el celebérrimo Odiseo en el ágora de los teucros, ocultos por el caballo que éstos mismos llevaron arrastrando hasta la acrópolis.

El caballo estaba en pie, y los teucros, sentados a su alrededor, decían muy confusas razones y vacilaban en la elección de uno de estos tres pareceres; hender el vacío leño con el cruel bronce, subirlo a una altura y despeñarlo, o dejar el gran simulacro como ofrenda propiciatoria a los dioses; esta última resolución debía prevalecer, porque era fatal que la ciudad se arruinase cuando tuviera dentro aquel enorme caballo de madera donde estaban los más valientes argivos, que causaron a los teucros el estrago y la muerte.

Cantó cómo los aqueos, saliendo del caballo y dejando la hueca emboscada, asolaron la ciudad; cantó asimismo cómo, dispersos unos por un lado y otros por otro, iban devastando la excelsa urbe, mientras que Odiseo, cual si fuese Ares, tomaba el camino de la casa de Deífobo, juntamente con el deiforme Menelao. Y refirió cómo aquél había osado sostener un terrible combate, del cual alcanzó Victoria por el favor de la magnánima Atenea.

Odisea, Libro VIII

Y EN LA ENEIDA

Todos callaron y en tensión mantenían la mirada; luego el padre Eneas así comenzó desde su alto lecho: «Un dolor, reina, me mandas renovar innombrable, cómo las riquezas troyanas y el mísero reino destruyeron los dánaos, y tragedias que yo mismo he visto y de las que fui parte importante. ¿Quién eso narrando  de los mirmídones o dólopes o del cruel Ulises soldado

contendría las lágrimas? Y ya la húmeda noche del cielo baja y al caer las estrellas invitan al sueño. Mas si tanta es tu ansia de conocer nuestra ruina en breve de Troya escuchar la fatiga postrera, aunque el ánimo se eriza al recordar y huye del llanto, Comenzaré. Quebrados por la guerra, por el hado rechazados los jefes de los dánaos al pasar ya tantos los años,

como una montaña un caballo con arte divina de Palas levantan, tejiendo sus flancos con tablas de abeto; lo fingen un voto por el regreso; así la noticia se extiende.

Escogidos a suerte, a escondidas aquí los guerreros encierran en el ciego costado y hasta el fondo llenan las cavernas enormes de la panza con hombres en armas.

Enfrente está  Ténedos, isla de bien conocida fama, rica en recursos al estar en pie de Príamo el reino, hoy sólo un golfo y un puerto del que los barcos desconfían:

lanzados aquí en la playa desierta se ocultan; pensamos que, idos, andaban buscando Micenas al viento.

Así toda Eucria se vio libre al fin de un duelo ya largo; se abren las puertas, da gusto pasear contemplando las tiendas de los dorios y ver desierto el lugar y la playa vacía:

aquí la tropa de los dólopes, aquí Aquiles cruel acampaba; aquí el lugar de los barcos, aquí en formación peleaban.

Unos sin habla contemplan de Palas fatal el regalo, asombrados del tamaño del caballo, y el primero Timetes ordena pasarlo a los muros y ponerlo en lo alto, bien por engaño bien que ya así lo cantaba el destino de Troya.

Capis no obstante y los de mejor opinión en la mente nos mandan arrojar al mar la trampa del dánao y el extraño presente y quemarlo con fuego debajo, o perforar los huecos de su panza buscando escondrijos. Dudosa entre dos pareceres se divide la gente.

»Y, mira, el primero de todos seguido de gran compañía baja Laocoonte encendido de lo alto de la fortaleza, y a lo lejos: “¡Qué locura tan grande, pobres ciudadanos!

¿Del enemigo pensáis que se ha ido? ¿O creéis que los dánaos pueden hacer regalos sin trampa? ¿Así conocemos a Ulises?

O encerrados en esta madera ocultos están los aqueos, o contra nuestras murallas se ha levantado esta máquina para espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto,

o algún otro engaño se esconde: teucros, no os fiéis del caballo.

Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes.”

Luego que habló con gran fuerza una lanza enorme disparó contra el costado y contra el vientre curvo de tablones. Se clavó aquélla vibrando y en la panza sacudida

resonaron las cuevas y lanzaron su gemido las cavernas.

Y, si los hados de los dioses y nuestra mente no hubieran estado contra nosotros, nos habrían llevado a horadar los escondites de Argos, y aún se alzaría Troya y permanecerías en lo alto,

fortaleza de Príamo.

La Eneida Libro II

HOMBRES ESCONDIDOS DENTRO DEL CABALLO

Las fuentes clásicas dan numerosas versiones acerca del número e identidad de los guerreros que se escondieron dentro del caballo. Apolodoro los cifra en 50, pero luego añade que el autor de la Pequeña Ilíada, poema perdido, afirmaba que eran 3000 (aunque podría ser un error de los códices). Según Tzetzes fueron 23; Quinto de Esmirna da 30 nombres y añade que eran aún más y otros autores mencionan otros nombres.

El número y la identidad de los ocupantes del caballo varía de unas fuentes a otras. La Odisea dice que albergó a Aquiles y sus 99 hombres. Apolodoro cifra en 50 el número de combatientes, mientras que Tzetzes escribió que fueron 23, y los nombra.

Por último, Quinto de Esmirna cita 29 nombres. Entre ellos: Ulises, Neoptólemo, Menclao, Esténelo, Diomedes, Filoctetes, Ánticlo, Menesteo, Toante, Polipetes, Ayax y Eurípilo.

INTERPRETACIONES DEL ORIGEN DEL MITO

Se ha sugerido que el Caballo de Troya podría ser una referencia a Poseidón, rey de las profundidades marinas y terrestres en la mitología griega, que contaba con el caballo como uno de sus símbolos. Durante la guerra de Troya, uno de los frecuentes terremotos que se producen en la región (atribuidos, por venir de las profundidades de la tierra, a Poseidón) pudo haber dañado parte del perímetro amurallado de la ciudad, facilitando así su toma por los griegos.

Ya los mismos clásicos dudaban de esta artimaña. Pausanias decía que podría haber sido un arma de asedio parecida a un caballo que derribó la muralla. Otros decían que Antenor habría hecho entrar a los griegos en Troya por un postigo que tenía pintado un caballo. Otros autores creían que los griegos, después de incendiar el campamento, se habrían ocultado detrás del monte Hipio (‘del caballo’).

Robert Graves dice en su libro Los mitos griegos que Atenea habría inspirado a Prilis, hijo de Hermes, la idea del caballo, y que luego Odiseo la había reclamado como suya. Pero esa es sólo una de las versiones del mito según Apolodoro e Higino.

LA GUERRA DE TROYA EN EL CINE

En las películas que cuenta la historia de la guerra de Troya, inevitablemente aparece el legendario caballo de madera a continuación una relación de las películas que han narrado esta milenaria historia:

* 1924 Helena dirigida por Manfred Noa

* 1927 La vida privada de Helena Troya dirigida por Alexander Korda

* 1956 Helena de Troya dirigida por Robert Wise

* 1961 La guerra de Troya, peplum realizado en Italia, protagonizado por Steve Reeves y que fue dirigido por Giorgio Ferroni

* 2003 Helena de Troya película televisiva dirigida por John Kent Harrison

* 2004 Troya superproducción dirigida por Wolfgang Petersen

http://es.wikipedia.org/wiki/Caballo_de_Troya

4 comentarios sobre “El Caballo de Troya

    rosemary escribió:
    marzo 13, 2011 en 2:17 pm

    gracias lic. por ser quien es y por tener la sebiduria y la fortaleza que usted tiene. gracias por regalarme el caballo de troya… jejeje

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    Ana escribió:
    marzo 10, 2011 en 3:52 pm

    Es un placer leer su blog. Está muy interesante. Gracias por ser nuestro hilo de Ariadna, en este caso sería nuestro hilo de Mauricio.

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    Ana escribió:
    marzo 10, 2011 en 3:50 pm

    Gracias Lic. Mauricio, por proporcionarnos tan importante información y por dedicarnos esta parte de su blog.

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      mauricioyanes escribió:
      marzo 10, 2011 en 7:23 pm

      Son en verdad ustedes las que me enseñan la salida de este túnel y de este laberinto.

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